Rapunzel irlandesa sin pelo
También conocida como Eithlinn, Eithne, Ethliu, Ethniu.
Ethlinn, también conocida como Eithlinn, Eithne, Ethliu o Ethniu, fue una mujer legendaria de la mitología irlandesa marcada por un destino trágico desde su nacimiento. Era hija del poderoso demonio Balor, una criatura de poder terrible que habitaba los reinos más sombríos de la mitología. Sin embargo, su ascendencia demoníaca no definiría completamente su destino, porque de su vientre nacería una de las figuras más luminosas de la tradición celta.
Balor, presa de una paranoia extrema, temía una profecía que anunciaba su muerte a manos de un descendiente. Obsesionado con evitar esa consumación del destino, decidió encerrar a su hija Ethlinn en una torre, alejándola de cualquier contacto con el mundo de los hombres. Era un confinamiento absoluto, diseñado para impedir que pudiera concebir descendencia alguna. Sin embargo, incluso una prisión tan rigurosa no podría detener el capricho del destino o el ingenio de aquellos que lo desafiaban.
El dios Cían, mediante ardides y disfraces, logró entrar en la torre. Disfrazado de una vieja bruja, consiguió llegar hasta Ethlinn y yacer con ella. El hijo que resultó de esa unión no fue otro que Lugh, quien creció hasta convertirse en uno de los dioses más poderosos y venerados de la mitología irlandesa, confirmando así la profecía de Balor de una manera que su paranoia nunca podría haber anticipado.
Ethlinn representa así la figura de la mujer a quien el destino encarceló, pero cuya participación en el plan de los dioses resultó decisiva para transformar la historia misma del cosmos celta.