El otro mundo irlandés
También conocido como Tír Na Nóg, Tírnanóg.
Tír Na Nog, también conocida como Tír Na Nóg o Tírnanóg, es el nombre que los celtas irlandeses daban al reino del otro mundo, un lugar de existencia sobrenatural que coexistía con el mundo ordinario de Irlanda pero que permanecía oculto a la mayoría de los mortales. En Tír Na Nog, los dioses residían cuando no estaban interviniendo en los asuntos de los hombres, y era también el destino final de aquellos que habían sido elegidos para existir en la eternidad.
Lo más notable acerca de Tír Na Nog era que el tiempo transcurría de manera fundamentalmente distinta en comparación con el mundo mortal. Un día en Tír Na Nog podría corresponder a un siglo en la Irlanda ordinaria, o inversamente, un año de residencia en el otro mundo podría ser apenas una hora si se medía por los patrones del tiempo terrestre. Esta distorsión del tiempo era una de las características definitorias del reino: quienes lo visitaban podían experimentar una juventud eterna o un envejecimiento instantáneo dependiendo de cómo se mediara su estancia.
Acceder a Tír Na Nog requería ciertas condiciones sobrenaturales: uno podía encontrarlo si caminaba a través de una niebla mágica especial, o si saltaba entre gotas de lluvia en el momento preciso, o si era invitado por una deidad o un ser sobrenatural. La frontera entre Tír Na Nog y el mundo ordinario era porosa pero vigilada, permitiendo el tránsito sólo bajo circunstancias muy específicas.
El destino de aquellos que residían en Tír Na Nog era permanecer allí por siempre, a menos que cometieran el error de volver a tocar tierra irlandesa, momento en el cual todas las leyes temporales del mundo ordinario se restablecían de manera violenta e irrevocable.