Dios que lleva el sol en su espalda
Tsohanoai es el dios del Sol en la mitología navaja, la deidad responsable de trasportar el disco solar a través del cielo cada día. Su tarea es monumental y continua: cada mañana recoge el Sol, lo coloca sobre su espalda, y lo lleva en un viaje arduo a través del cielo. Cuando el Sol desciende en el occidente, Tsohanoai lo descarga cuidadosamente en su hogar, donde permanece colgado hasta que llega la mañana siguiente y el ciclo comienza de nuevo. Este trabajo cotidiano, ininterrumpido durante eones, es lo que mantiene vivo al mundo, lo que permite que las plantas crezcan y que la vida prospere.
Tsohanoai es conocido también como un padre distante, notablemente ausente durante la infancia de sus hijos gemelos Nayenezgani y Tobadzistsini, quienes fueron criados por su madre Estanatlehi sin la presencia paternal. Cuando finalmente los gemelos buscaron a su padre, lo encontraron en su hogar celestial, y Tsohanoai sometió a los jóvenes a pruebas terribles para demostrar su valor. Una vez satisfecho por su coraje y determinación, les otorgó armas mágicas poderosas: flechas de rayo, lanzas de bifurcación y otras armas formidables. Armados así, los gemelos partieron en sus hazañas legendarias contra los monstruos malignos.
Para los navajos, Tsohanoai encarna tanto la constancia como el poder. Su tarea diaria es monótona pero esencial, recordando que la divinidad no consiste solo en actos dramáticos, sino también en el trabajo paciente y consistente que mantiene el orden del cosmos. Su paternidad tardía pero provechosa sugiere que la educación genuina a veces viene en momentos inesperados.