Dios espacial navajo de la nada del cielo nocturno
Black God, el Dios Negro de la mitología navaja, es la deidad responsable de la creación de las estrellas y de la noche misma. En los tiempos primordiales, Black God era una entidad incorpórea, una presencia en el espacio negro primordial. Aunque carecía de forma física definida, portaba un cinturón sagrado del cual colgaba una bolsa que contenía cristales centelleantes de insuperable belleza. Utilizando estos cristales como herramientas de creación, Black God los colocó en su propio cuerpo, trazando patrones que se convirtieron en el firmamento estrellado que vemos hoy. Cada estrella importante en el cielo lleva la marca de su intención creativa.
La intervención del Coyote en los asuntos de Black God fue una fuente de confusión y desorden, característica del rol trickster del Coyote en muchas mitologías. Sin autorización, el Coyote logró tomar la bolsa de cristales y los arrojó, generando un caos creativo. Algunos cristales, cuando fueron lanzados de esta manera desordenada, crearon patrones menos organizados, incluyendo la estrella Sirio. Aunque Black God le devolvió la bolsa al Coyote, el daño estaba hecho: los cristales que quedaban en la bolsa fueron reducidos a polvo, que Black God sacudió esparciendo lo que se convertiría en la Vía Láctea, la banda luminosa que cruza el cielo nocturno.
La creación de las estrellas por parte de Black God representa la imposición del orden en el caos primordial, aunque un orden que nunca fue completamente perfecto debido a la interferencia del Coyote. Para los navajos, esta narrativa explica tanto la belleza del cielo nocturno como las irregularidades aparentes que observamos en él.