El gobernante de la luz
Legba es una deidad de origen fon, un pueblo del antiguo Dahomey cuya cosmovisión contribuyó profundamente a la formación del vodú haitiano. El Legba de Haití es una transformación del Legba africano, adaptado al nuevo contexto del Caribe pero manteniendo sus funciones esenciales. En su manifestación haitiana, Legba es presentado como un anciano alegre y energético, provisto de una pipa, un bastón que le sirve como ayuda para caminar, y una sombrilla que lo protege del sol. Es una figura abuelo, aproximable, que guarda una cierta benevolencia hacia los que lo abordan con respeto.
Su dominio es el de la luz, tanto literal como figurativa. Legba es el dios del amanecer, del momento cuando la oscuridad cede ante el brillo. Esto lo hace intrinsecamente importante en el vodú, porque representa la transición, el cambio, el movimiento de un estado a otro. Como deidad de la luz, es también guardián de la claridad mental, de la iluminación espiritual, de la capacidad de ver lo que está oculto en las sombras.
Lo que es particularmente interesante es que Legba opera en turno diurno. Cuando el sol se pone y llega la noche, él cede su responsabilidad a Maître Carrefour, una deidad de naturaleza mucho menos amigable. Esta división del tiempo en dominios de diferentes Loa refleja la cosmovisión vodú de que el universo no es gobernado por una sola entidad, sino por múltiples fuerzas que negocian y ceden espacios entre sí. Legba y Carrefour coexisten en la misma geografía pero en tiempos diferentes, y su relación no es de amistad sino de indiferencia profesional.
Legba encarna la idea de que la vejez en el vodú no es debilidad sino sabiduría, que un anciano con un bastón puede ser tan importante para el cosmos como cualquier guerrero divino.