Se dice que es el orisha de los volcanes
También conocido como Agayu.
Aganju es un orisha en la tradición yoruba, una deidad cuyo dominio es el volcán y todas las fuerzas volcánicas: la lava ardiente, el magma subterráneo, la transformación cataclísmica de la tierra. La asociación es directa en la cosmología yoruba: Aganju es el espíritu que habita y gobierna esos fenómenos geológicos donde la tierra misma se abre y derrama fuego. Su poder es inmenso y destructivo, una manifestación de la energía primordial que yace bajo la superficie del mundo.
Lo interesante de Aganju es que también fue adoptado y venerado en Cuba, a pesar de que Cuba carece de volcanes activos. Esta transferencia de culto muestra cómo los orishas fueron adaptados por los pueblos yoruba dispersados a través de la diáspora africana. Cuando los esclavizados llevaron sus creencias a nuevas tierras, los orishas se adaptaron: aunque no había volcanes en Cuba, Aganju podía ser invocado por sus aspectos de poder transformativo, de energía primitiva, de capacidad para cambiar radicalmente la naturaleza de un lugar.
En el panteón yoruba, Aganju ocupa un lugar significativo pero menos prominente que deidades como Shango o Olorun. Su culto es especializado: se invoca cuando se desea intervención divina de extrema potencia, cuando se busca transformación radical, cuando se requiere una fuerza tan absoluta que ordinarias no son suficientes. Es un orisha para crisis extremas, no para bendiciones cotidianas.
Aganju representa la verdad de que los poderes generativos y destructivos coexisten en la naturaleza, y que hay divinidades especializadas en ambos extremos del espectro de lo posible.