Dios orgánico de la naturaleza y distribución de semillas
También conocido como Mbeydo.
Beydo es una divinidad zapoteca que preside sobre las fuerzas salvajes de la naturaleza y su capacidad de generar vida constante. Encarna los poderes que hacen germinar las semillas, que hacen crecer los bosques y que mantienen el mundo en permanente regeneración a través de ciclos eternos de muerte y renacimiento. Como dios de la vitalidad natural, Beydo representa aquella espontaneidad que caracteriza a los ecosistemas, los procesos que ocurren sin participación humana y que sustentaban la vida en el Valle de Oaxaca donde los zapotecas construyeron sus civilizaciones.
La función específica de Beydo consiste en distribuir semillas a través del paisaje, llevándolas donde encuentren suelo receptivo y condiciones propicias para su germinación. No actúa por azar ciego, sino con propósito divino: es guardián de la fertilidad potencial, aquella promesa de vida futura que aguarda en cada semilla esparcida. En cierto sentido, Beydo es tanto agente del cambio natural como custodio de las oportunidades que la naturaleza brinda constantemente para la renovación.
En la cosmología zapoteca, Beydo era patrón del cuarto día de la semana ritual de nueve días, cargo que lo vinculaba directamente con el ciclo sagrado del tiempo. Esta posición en el calendario ceremonial evidencia su importancia dentro del sistema religioso zapoteca, situándolo como deidad especialmente apta para proteger actividades relacionadas con la agricultura y con la siembra de nuevas cosechas.
Beydo representa la verdad fundamental de que la vitalidad natural es sagrada, que el crecimiento de todas las cosas merece veneración, y que la distribución de semillas constituye en sí misma una función divina de importancia suprema para la continuidad de la existencia.