Un Dios creador algo irritado
Akongo es el dios creador de los Ngombe, una divinidad todopoderosa cuya intención inicial fue establecer una relación armoniosa y cercana con los humanos que había traído a la existencia. A diferencia de otros creadores que permanecieron alejados en los cielos desde el comienzo, Akongo deseaba compartir la tierra con su creación, vivir junto a ellos y experimentar directamente los frutos de su obra.
Sin embargo, la convivencia resultó ser una pesadilla. Los humanos, con su tendencia inherente a la discordia y la insatisfacción perpetua, hicieron la vida imposible a Akongo. Las quejas no cesaban, los conflictos entre humanos eran constantes, y el general descontento permaneaba cada rincón de la existencia compartida. Akongo descubrió rápidamente que la proximidad con los humanos no traía paz sino tormento, y que su elevado ideal de convivencia armoniosa era ingenuo e impracticable.
Desesperado por recuperar algo de tranquilidad cósmica, Akongo tomó una decisión drástica: ascender de regreso a los cielos, trepando por una cuerda sagrada que conectaba el firmamento con la tierra. Pero no se fue solo ni sin cerrar la puerta tras de sí: una vez alcanzó los cielos, tiró de la cuerda hacia arriba, cortando la comunicación directa entre el mundo mortal y el divino. Desafortunadamente para él, descubrió que su hija Mbokomu, quien lo había acompañado en su ascensión, heredaba la irritabilidad de toda la raza humana. Así, incluso en el cielo, Akongo no podía escapar completamente de la frustración.