Dios creador
Mbere es un dios creador bantú del que se conservan apenas fragmentos de información, una deidad cuya historia casi se ha perdido en las arenas del tiempo. Posiblemente esté vinculado, mediante variantes ortográficas confusas, con Mebere, otro aspecto del dios creador que aparece en tradiciones del mismo grupo lingüístico, aunque con matices distintos. Los conexiones exactas entre estas deidades bantúes permanecen en la penumbra histórica.
Lo que sí se registra en las tradiciones supervivientes es su acto más notable de creación: la fabricación de un lagarto extraordinario. No se trata de cualquier reptil, sino de una criatura especial, moldeable y transformable, que Mbere consideró digna de su arte divino. Tras permanecer ocho días en el mar primordial, absorbiendo sus esencias saladas y sus energías generativas, el lagarto subió a la tierra firme.
En un acto de transfiguración sobrenatural, el lagarto se transformó en un ser humano. La conversión fue completa: la piel escamosa se convirtió en carne, la cola desapareció, y lo que antes era reptil se erigió en humano completamente formado. Este primer hombre, nacido de la metamorfosis de un lagarto, se convirtió en antepasado de la humanidad según la creencia bantú.
Más allá de este episodio, poco se sabe del propósito o la actividad de Mbere. Su historia quedó trunca, sus enseñanzas olvidadas, y su nombre persiste solo como un fantasma en la mitología africana.