Dios creador y mono molestador
Muluku es el dios creador de los pueblos Makua y Banayi del sureste africano, una deidad cuya naturaleza se manifiesta a través de actos de creación deliberada e intención divina. Tras modelar el planeta Tierra y dotarlo de recursos abundantes, Muluku consideró que su obra era adecuada y prácticamente habitable, merecedora de ser poblada.
Pero Muluku sabía que la responsabilidad de habitar un mundo requería disciplina y obediencia a ciertos principios fundamentales. Por ello, emitió un conjunto de instrucciones explícitas para que los nuevos habitantes respetasen: reglas de conducta, límites que no debían transgredirse, jerarquías naturales que debían mantenerse. Estas instrucciones divinas constituían nada menos que el código fundamental de la civilización.
Sin embargo, los humanos demostraron ser criaturas problémáticas desde el principio. Ignoraron completamente las instrucciones de Muluku, se rebelaron contra sus mandatos, transgredieron cada una de sus prohibiciones. Su desobediencia fue sistemática y deliberada. En contraste, los monos aceptaron y obedecieron fielmente cada orden del dios creador. Comprendieron la jerarquía, respetaron los límites y demostraron ser criaturas ordenadas y disciplinadas.
Exasperado por la rebeldía humana y complacido por la sumisión animal, Muluku tomó una decisión drástica. Cortó las colas de los monos obedientes, esos apéndices que en realidad no necesitaban, y las pegó a los humanos desobedientes. Luego los desterró a los árboles, donde debían vivir como primates, forzados a usar el equilibrio que les proporcionaban sus nuevas colas. Así, según la tradición makua, es muy probable que el lejano antepasado de cada humano fue originalmente un mono perfecto que fue degradado por su propia arrogancia.