Dios de la Medicina
Patecatl es el dios azteca de la medicina y la sanación, aunque su dominio abarca algo más complejo: el conocimiento de las plantas, sus efectos y sus secretos. Se le representa frecuentemente con su esposa Mayahuel, la diosa del pulque, lo que sugiere que en la cosmovisión azteca medicina y embriaguez no eran tan distintas como parecerían en el mundo moderno.
Según la leyenda, fue Patecatl quien descubrió las propiedades medicinales de ciertas raíces y plantas, y fue quien añadió estos ingredientes al pulque para darle lo que los aztecas consideraban propiedades curativas. Hay aquí una ironía clara: la bebida embriagante se vendía como si fuera un remedio, y quizás, desde cierta perspectiva, lo era. Para los dolores, para la angustia, para el peso del peso de existir, el pulque ofrecía alivio, aunque fuera ilusorio.
Lo interesante de Patecatl es que representa a los sanadores y médicos aztecas, que en su época eran figuras complejas, mitad boticarios mitad magos. Empleaban plantas verdaderamente efectivas —algunas de las cuales el mundo moderno ha rescatado y estudiado— junto a rituales, oraciones y explicaciones que ahora llamaríamos sobrenaturales. Patecatl no veía contradicción en esto: la cura física y la espiritual eran una sola cosa.
El dios enseña que la medicina es tanto arte como ciencia, y que el efecto del remedio depende de quién lo aplica y de cómo se aplica. Un polvo de raíz puede sanar o matar dependiendo de la dosis, la intención y la fe. Patecatl era el guardián de ese conocimiento peligroso que, en manos equivocadas, se convierte en veneno.