Jefe de las Cinco Hermanas de la Larga Vida
También conocida como Tashi-Tseringma, Tashi-Tsheringma.
Tashitsheringma, también conocida como Tashi-Tseringma o Tashi-Tsheringma, es la jefa de un grupo de cinco diosas hermanas tibetanas conocidas colectivamente como las Tseringma o Las Cinco Hermanas de la Larga Vida. Estas deidades proceden de la tradición religiosa tibetana Bön pero fueron incorporadas al budismo tibetano, donde adquirieron nuevo significado como protectoras de los lugares sagrados y guardianas de la sabiduría espiritual. Tashitsheringma ostenta la posición preeminente entre las cinco, siendo considerada la más poderosa y respetada.
Según las tradiciones de la región himalaya, Tashitsheringma reside en el pico occidental de Gauri-Shankar, una montaña sagrada con especial significación para los tibetanos y los sherpas de Nepal. Las montañas en el contexto tibetano no son simples formaciones geológicas sino entidades espirituales que encuernan divinidades y representan la puerta entre el mundo manifestado y las realidades transcendentes. Desde su trono de hielo eterno, Tashitsheringma supervisa los territorios circundantes, protegiendo a devotos y peregrinos que buscan acceso a los poderes espirituales latentes en esas altitudes extremas.
Iconográficamente, Tashitsheringma se representa montada sobre una leona blanca como la nieve, criatura mítica que une poder físico con pureza espiritual. Esta leona es tan feroz como protectora, capaz de defender a quienes están bajo el cuidado de la diosa y atacar sin piedad a aquellos que violen la santidad del espacio que guarda. Su cabello es largo y fluido, frecuentemente descrito en los textos tibetanos como ondeante como olas de agua, simbolizando el cambio constante y la fluidez de las energías espirituales. Lleva joyas elaboradas que reflejan su condición de diosa primordial y realiza gestos que bendice y otorga protección a sus devotos.
El culto a Tashitsheringma es especialmente importante para los montañeros y alpinistas que buscan acceso al Everest o a otras cumbres himaláyas. Se considera que mantenerla en mente durante expediciones difíciles en altitud ofrece protección contra tormentas, avalanchas y el peligro del mal de altura. Muchas expediciones modernas aún realizan rituales de ofrenda en honor de esta deidad antes de iniciar el ascenso, demostrando cómo la veneración tibetana de estas figuras transcendentes sigue siendo viva incluso en la era contemporánea.