El Dios de la Beavería que fue a pescar al mundo
También conocido como Dâyuni'sï.
Dayunsi es el dios creador Cherokee cuya acción primordial fue sacar el mundo del océano. En los tiempos primordiales, solo había agua y cielo. Los animales de todas las formas estaban amontonados en el cielo, esperando su momento de existencia, excepto Dayunsi. Movido por sus tendencias de castor—o quizá de dios de mentalidad práctica—, Dayunsi se sumergió en el fondo del océano y comenzó a traer barro a la superficie.
Una vez que Dayunsi llevó el barro a la superficie, el Creador del Día lo colgó en cuerdas para que se secara lentamente. Este proceso, pausado y laborioso, permitió que la tierra tomara forma. No fue un acto de creación instantánea, sino un trabajo paciente y deliberado. El barro se secó, se solidificó, y eventualmente se convirtió en la tierra sobre la cual toda la vida Cherokee prosperaría. Así, Dayunsi no es solo un creador en el sentido abstracto, sino un trabajador cósmico, alguien que ensucia las manos en la creación.
La asociación de Dayunsi con el castor es significativa. Los castores son los ingenieros de la naturaleza, criaturas que transforman su entorno mediante el trabajo sistemático. Dayunsi comparte esta cualidad: es el dios que actúa, que cava, que trae cosas desde las profundidades para hacerlas útiles. No es un dios contemplativo, sino activo.
La historia de Dayunsi recuerda que la creación no siempre es mágica ni instantánea. A veces requiere bucear en las profundidades, traer materiales brutos y dejar que el tiempo haga su trabajo. Para los Cherokee, Dayunsi representaba la importancia del esfuerzo, la paciencia y el trabajo sistemático en la formación del mundo.