Dios de la transformación y la mejora, alegremente optimista
También conocido como Kivati, Kwatyat, Xelas.
Kwatee es el dios nootka de la transformación y la mejora, un reformador cósmico cuya misión fue perfeccionar un mundo descuidado y lleno de defectos. Dotado de un optimismo casi ingenuo, Kwatee se dedicó a corregir todo aquello que le parecía injusto o innecesariamente desagradable en la creación.
Su labor de transformación fue exhaustiva: donde veía suciedad, la convertía en tierra fértil o en plantas útiles; donde encontraba bestias titánicas y peligrosas, las domesticaba para convertirlas en animales manejables y provechosos. Los animales gigantes de eras antiguas fueron reducidos y adaptados por Kwatee a formas que la humanidad pudiera dominar y vivir con ellas.
Su hazaña más célebre fue la derrota del monstruo del lago Quinault, una criatura colosal que, según algunas versiones, había engullido a su propia madre. Kwatee lanzó rocas ardientes al agua hasta que el calor hirviente mató a la bestia. En el rescate que siguió, su hermano Tihtipihin se adentró en el vientre del monstruo, salvó a su madre pero acabó transformándose en el ancestro de todos los cangrejos ermitaños.
Al final de sus días, Kwatee, exhausto de su labor transformadora, decidió descansar eternamente. Se convirtió en piedra y se posó en Point Grenville, Washington, donde aún permanece, vigilando su obra desde la inmobilidad.