Dios creador
Maheo es el dios creador de los cheyenne, un pueblo guerrero de las Grandes Llanuras norteamericanas. En la mitología cheyenne, Maheo es una deidad primordial que existía antes de que existiera la existencia misma, poseedor del mundo entero en sus manos y responsable de modelar la realidad desde el caos original.
El acto de creación de Maheo comenzó de manera modesta, casi insignificante. Su punto de partida fue un simple puñado de barro extraído de la capa de una focha, un ave acuática ordinaria. A partir de esta sustancia fundamental, Maheo realizó una obra maestra de incremento progresivo: primero creó el resto de los pájaros, permitiendo que surja el cielo poblado de vida alada.
Luego Maheo convocó el mar y los océanos para dar volumen y complejidad a su creación. Pero el mundo necesitaba un fundamento, así que creó una tortuga gigante para que el universo descansase sobre su caparazón. Este motivo, conocido como «el mundo sobre la tortuga», aparece en varias cosmologías nativas americanas.
La cosmología cheyenne, reflejada en los actos de Maheo, es sorprendentemente clara y eficiente: un puñado de barro, unos pájaros, un poco de agua y una tortuga paciente son todo lo necesario para sostener la realidad. Quizás el dios creador más economista de la mitología nativa americana.