Dios creador
Wonomi es el dios creador del pueblo maidu, una nación nativa de California. Su tarea como dios fue la de realizar un trabajo minucioso y ordenado: crear el Universo en su totalidad e ir nombrando cada parte conforme la iba produciendo. Esta era una actividad que requería concentración, precisión y el deseo de mantener un orden lógico en todas las cosas. Wonomi se aplicaba a su tarea con diligencia, estableciendo un cosmos bien estructurado donde cada elemento tenía su nombre, su lugar y su función específica.
Sin embargo, toda esta labor cuidadosa fue interrumpida por la llegada del Coyote, ese perturbador cósmico que aparece en prácticamente todas las mitologías americanas. El Coyote llegó a la creación de Wonomi y decidió que todo había sido demasiado ordenado, demasiado predecible. Así que se dedicó a hacer exactamente lo contrario a lo que Wonomi había hecho: comenzó a renombrar indiscriminadamente todo lo que Wonomi había nombrado. Cada nombre nuevo que el Coyote imponía sobrescribía el orden original. Lo que Wonomi había establecido como « Montaña » el Coyote lo podría rebautizar como « Agua » sin consideración por la consistencia lógica. Esta campaña de renombramiento caótico causó una confusión total en el universo recién creado.
Como consecuencia de este caos sembrado por el Coyote, se produjo una transferencia de poder. Wonomi perdió autoridad sobre la creación; el Coyote ganó poder de control sobre el cosmos. Esta redistribución de poder reflejaba una verdad profunda: el orden perfecto es frágil y vulnerable ante el caos, pero también es el caos el que permite la evolución y el cambio. Además, la leyenda afirma que Wonomi, aburrido finalmente de los humanos que había creado, inventó la muerte y la enfermedad para hacerlos más interesantes. Un acto que transforma a Wonomi de mero creador en algo más parecido a un artesano insatisfecho que se aburre de su propia obra y busca complejidad mediante la introducción del sufrimiento.