Dios de la Medicina, la Magia y la Magia Medicinal
También conocido como Hike.
Heka no era exactamente un dios en el sentido convencional, sino la encarnación de un poder: la magia misma que fluía por el universo egipcio. Era hijo de Atum, el dios creador, y su influencia se extendía a través de toda la medicina y los rituales curativos. Los sacerdotes y médicos de Egipto lo consideraban su patrono supremo, y ningún tratamiento podía administrarse sin convocar su favor previamente.
Su nombre se volvería inseparable de la práctica médica más ortodoxa. Cuando un médico curaba una herida o administraba un ungüento, invocaba a Heka para que bendijera sus manos y la sustancia que empleaba. Incluso la cirugía más sencilla, una vendadura o la extirpación de un diente, requería que el médico reconociera el poder de Heka actuando a través de su técnica. En los textos médicos conservados se mencionan fórmulas que combinaban medicinas con palabras de poder, transformando la curación en un acto tanto mágico como material.
Lo que los antiguos entendían como « magia medicinal » era en realidad una comprensión holística de la salud. Heka era la fuerza que permitía que un bálsamo curara realmente, que un hechizo protegiera contra la enfermedad, que la voluntad del médico se transmitiera al cuerpo del enfermo. Los griegos, cuando posteriormente adoptaron el conocimiento médico egipcio, tendieron a separar lo «mágico» de lo «científico», pero para los egipcios ambas cosas eran inseparables bajo el dominio de Heka.