Diosa con cabeza de serpiente del descanso en paz y la resurrección
Heptet era una diosa del más allá, guardiana de los lugares de descanso eterno. Se la representaba con forma de serpiente, a veces tocada con una corona de serpiente —el ureo— y frecuentemente armada con daga o espada. Su rol se asociaba especialmente con la protección de Osiris en su letargo inmortal, cuidando del dios muerto en su sueño eterno entre mundos.
Su nombre evoca la resurrección y la renovación, conceptos centrales en la religión funeraria egipcia. Se creía que Heptet custodiaba el espíritu del difunto durante la noche de la muerte, protegiéndolo de todas las fuerzas demoníacas y perturbadoras que acechaban en el inframundo. Su daga era la herramienta con la que repelía a los malhechores espirituales, los demonios y los espectros que intentaban perturbar el sueño de los muertos.
Comenzó su carrera mitológica al servicio de Osiris, lo que limitó considerablemente su culto entre la población común. Mientras otros dioses funerarios como Anubis tenían un vasto reconocimiento popular, Heptet siguió siendo una deidad especializada, reservada principalmente para las ceremonias más solemnes y para los rituales del faraón. Su poder era indudable, pero su esfera de influencia se circunscribía a los recintos más sagrados de la religión estatal egipcia.