Diosa con cabeza de león de la guerra y la venganza
También conocida como Sachmet, Sakhmet, Sekhet, Shesmetet.
Sekhmet es la diosa león de la guerra, la venganza y la destrucción, una de las deidades más formidables del panteón egipcio y esposa del gran Ptah. Representada con cabeza de león y poder para respirar fuego, encarna la ferocidad primaria, la cólera que no conoce freno ni medida. Su aliento abrasador no solo devasta a los enemigos en batalla: es el responsable del viento del desierto que abrasa toda vida vegetal y reseca los campos hasta la esterilidad. Nadie se cruzaba con Sekhmet sin tener la bendición expresa de la diosa, pues semejante encuentro significaba la muerte.
Lo paradójico de su naturaleza es su dualidad insospechada: aunque es la deidad de la destrucción, también es una sanadora consumada. La misma intensidad que la hace letal en combate le otorga el entendimiento profundo de la medicina y la cirugía. Los sacerdotes sanadores la invocaban buscando claridad diagnóstica, precisión para la cuchilla y destreza para la sutura. Como si su capacidad destructiva le permitiese comprender íntimamente cómo reparar el cuerpo dañado, cómo devolver la vida donde la muerte acechaba.
Comparte el dominio del Ojo del Sol con Hathor, la diosa del amor y la fertilidad, una rivalidad que ambas toleran aunque genere cierta tensión entre sus devotos. Las dos reclaman ser la hija favorita de Ra, ambas portan el disco solar como insigne de autoridad, ambas pueden ser terribles cuando se encienden en ira. Sin embargo, se llevan con respeto mutuo, comprendiendo que su propósito es proteger a Ra contra el caos primordial.
En los textos antiguos, Sekhmet aparece como la verdadera responsable de la casi aniquilación de la humanidad en los tiempos remotos, no Hathor como algunos creían. Acepta con franqueza su naturaleza: posee cabeza de león, garras afiladas, y su temperamento es volcánico. Pero también afirma ser « la Señora Amable y mimosa » con su esposo Ptah, nunca una palabra cruzada entre ellos. La verdad de Sekhmet es que contiene multitudes: creadora y destructora, gentil y feroz, sanadora y guerrera.