Espantoso demonio de orejas de burro de los muertos
Tuchulcha es una demonisa etrusca, una criatura infernal que sirve en el Inframundo como ayudante de Charun, el psicopompo que guía a los muertos. Su aspecto es horroroso, una amalgamación de características animales que se combinan para crear una imagen de alienación total respecto a la forma humana. Posee orejas de burro que brotan de su cabeza, un pico chasqueante de buitre, alas de demonio, y cabello vivo que consiste en serpientes activas. Estos rasgos no son simplemente descriptivos; son símbolos de su naturaleza como criatura de transgresión, que viola todas las categorías convencionales de lo que un ser divino, o incluso viviente, debería ser.
Aunque tecnicamente es un demonio infernal con funciones específicas en el Inframundo, Tuchulcha es descrita como «psicopompo» en la traducción antigua, una caracterización que la vincula más profundamente con los procesos de muerte y transición que simplemente con el castigo arbitrario. Su función es ayudar a Charun a transportar almas, a facilitar su paso del mundo de los vivos al de los muertos. Sin embargo, a diferencia de Charun, que podría ser visto como simplemente impersonal, Tuchulcha aparentemente es más activamente involucrada en el castigo de los muertos. Cuando Charun termina de ocuparse de una alma, Tuchulcha comienza nuevamente, continuando el ciclo de tormento.
Lo particularmente importante es que Tuchulcha no es un monstruo sin propósito; es un agente de la voluntad cósmica, responsable de asegurar que los muertos experimenten las consecuencias de sus acciones terrenales. Para los etruscos, que creían firmemente en la justicia divina que se extendía incluso más allá de la muerte, Tuchulcha era una figura necesaria. Su existencia grotesca era un recordatorio de que violar las leyes cósmicas tendría consecuencias inevitables, incluso después de la muerte física.