Dios del amor alado
Turnu es un dios etrusco del amor alado, hijo de Turan y equivalente etrusco a Eros, el dios griego del amor y el deseo. A diferencia de su madre Turan, que representa el amor en su forma madura y compleja, Turnu encarna el aspecto más juvenil y caprichoso del deseo romántico. Es el Cupido medieval transformado en forma divina etrusca, una deidad que personifica el impulso inicial de atracción, ese primer instante de enamoramiento donde la razón cede ante la emoción pura.
Como hijo de Turan, Turnu hereda los atributos de su madre pero los expresa de forma más directa y sin complicaciones. Mientras que Turan puede ser sofisticada, calculadora incluso, en sus manipulaciones de los corazones humanos, Turnu es espontáneo, instintivo, casi jugador en su aproximación al amor. Su carácter alado refleja la naturaleza elusiva del amor juvenil, su capacidad de elevarse inesperadamente y desaparecer con la misma rapidez. Para los etruscos, Turnu representaba los peligros así como las delcias del amor superficial.
La existencia de Turnu como deidad distinta de su madre sugiere que los etruscos comprendían que el amor no era un fenómeno monolítico, sino que tenía múltiples manifestaciones, cada una requiriendo su propia deidad. El amor maduro de Turan y el amor infantil de Turnu son fuerzas completamente distintas, operando según reglas diferentes, produciendo consecuencias distintas. Juntos, madre e hijo, presiden el ámbito completo del sentimiento romántico en la cosmología etrusca. Turnu es donde comienzan los corazones apasionados; Turan es donde continúan, con todas sus complicaciones.