Dios del otro mundo celta
También conocido como Arawen.
Arawn, también conocido como Arawen, fue el señor soberano de Annwn, el Otro Mundo galés, y una de las figuras más importantes del panteón celta. Como gobernante de un reino que existía más allá de los límites del mundo mortal, Arawn poseía un poder inmenso que no estaba sometido a las limitaciones ordinarias de la naturaleza. Su reinado sobre Annwn lo convertía en una figura cuya influencia se extendía más allá de los asuntos terrestres, tocando los aspectos más fundamentales de la existencia: la vida, la muerte, la magia y la renovación cíclica.
En la tradición galesa, Arawn frecuentemente aparece acompañado por sus Sabuesos del Infierno, criaturas mágicas de aspecto terrorífico cuyo ladrido helado instilaba miedo en los corazones de los mortales. Estos perros no eran simples bestias, sino guardianes del Otro Mundo, instrumentos de la voluntad de Arawn para buscar almas perdidas y mantener el equilibrio entre los reinos. La presencia de estos sabuesos alrededor de Arawn enfatizaba su papel como guardián de las fronteras entre los mundos y como gobernante de un reino que los mortales debían respetar.
Aunque poco se sabe de los rituales específicos dedicados a Arawn, es evidente que fue una deidad profundamente respetada en la religión galesa. Los druidas y magos de Gales probablemente invocaban su nombre cuando necesitaban contactar con fuerzas sobrenaturales o cuando debían interactuar con el Otro Mundo. Arawn representa la realidad más profunda de la mitología celta: que existe un mundo espiritual paralelo, tanto más poderoso como más peligroso que el mundo de los mortales.