Horribles señoras con pelo de serpiente que pueden volverse realmente feas
Las Gorgonas son un trío de monstruos terroríficos nacidos de la unión entre los demonios marinos Ceto y Forcis. Cada una de ellas posee capacidades ofensivas formidables que las hacen entre los seres más peligrosos de la mitología griega. Su característica más icónica es el cabello: no es cabello ordinario sino un nido vivo de serpientes retorcidas que sisean y escupen veneno. Sus rostros son visiones de horror indescriptible, tanto que una simple mirada puede convertir la carne en piedra de manera instantánea. Poseen colmillos crueles de tamaño extraordinario, así como barbas notablemente espléndidas, característica que acentúa su naturaleza tanto femenina como demoníaca.
Son tres: Euryale, Esteno y Medusa, siendo esta última la más famosa debido al mito de su transformación y al acto heroico de Perseo al decapitarla. Todas poseen un odio profundo por la existencia, dirigido indiscriminadamente contra todo lo que vive. Sin embargo, tienen cierta afinidad particular por sus hermanas las Greas, demonios igualmente horribles con los que comparten conocimiento arcano. La presencia de Gorgonas en el mundo es garantía de que habrá violencia, que habrá transformación en piedra, que habrá sufrimiento para los desafortunados que encuentren sus miradas.
Para los antiguos griegos, las Gorgonas representaban el horror absoluto de la naturaleza, la violencia primordial, la ausencia total de piedad o raciocinio moral. El antídoto tradicional contra una Gorgona era usar un espejo: mostrarle su propio reflejo causa que su mirada petrificadora se vuelva sobre sí misma, convirtiéndola en piedra. Este detalle sugiere que incluso en el horror más absoluto, existe una vulnerabilidad, una falla en el sistema que permite a los héroes astutos triunfar donde la fuerza bruta fracasaría.