Ninfas del bosque de los fresnos
También conocida como Maliades, Meliades, Meliads, Meliai, Melidae.
Las Meliae son ninfas que personifican los árboles de freno, aunque hay cierta confusión en las fuentes sobre su verdadera naturaleza botánica. Algunos autores las vinculan con los árboles frutales, particularmente los de dátiles o manzanas, lo que sugiere que su culto podría tener raíces en tradiciones agrarias más antiguas. Dríadas de singular misterio, las Meliae se distinguen del resto de los espíritus arbóreos por sus orígenes extraordinarios.
Nacieron de un modo completamente inusual en la mitología griega: cuando Cronos castró a Urano en los primeros tiempos del mundo, las gotas de sangre divina que cayeron sobre Gaia la fecundaron, generando no solo a los Gigantes, sino también a estas ninfas de los fresnos. Surgieron ya adultas de la tierra fértil, un parto mitológico bien diferente del de otras criaturas menores.
La confusión sobre su verdadera identidad perdura en los textos antiguos. Mientras algunos eruditos las describen como habitantes de los bosques de fresnos, otros las ven como guardianas de huertos y árboles productivos. Incluso hay referencias oscuras a rebaños de ovejas vinculados con ellas, lo que sugeriría un papel más amplio como protectoras de espacios rústicos y sus habitantes.
Estas criaturas representan la ambigüedad característica de los espíritus menores griegos: ni totalmente divinas ni completamente mortales, existían en los márgenes del bosque antiguo, ligadas a un árbol específico cuya vida y muerte compartían. Como tantas otras ninfas, su presencia reflejaba la sacralidad que los griegos otorgaban a la naturaleza salvaje y cultivada.