La deidad de la relajación
Pasítea es la diosa de la meditación, la relajación y todos los estados de la mente alterados que resultan de un descanso profundo. Especialista en el arte de hacer que las personas se duerman, en enseñar cómo encontrar la tranquilidad mental, en guiar a otros hacia estados de profunda paz interior. Esposa de Hipnos, el dios del sueño, fue una posición que la colocó directamente en la tradición familiar de los estados alterados de conciencia.
Pasítea es madre de Morfeo, lo que la hace abuela de todos los sueños normales que experimentamos. Su influencia se propaga a través de su hijo, tocando prácticamente cada mente humana que duerme de una manera profunda y pacífica. Aunque ella misma no tiene historias dramáticas asociadas, sus logros se ven en los millones de humanos que experimentan su bendición cada noche.
Como miembro honorario de las Gracias, Pasítea comparte con ellas cierta responsabilidad sobre la belleza, aunque su belleza específica es la de la paz, la tranquilidad, la ausencia de tensión. Donde las Gracias aportan belleza física, ella aporta la belleza del descanso sin culpa, del sueño profundo sin pesadillas, del despertar refrescado.
Su importancia es prácticamente invisible en la narrativa mitológica griega, sin embargó her impact on daily human experience is profound. Sin Pasítea y su don de la relajación, los mortales nunca podrían recuperarse del estrés de la vida cotidiana. Sin ella, Morfeo no tendría la base necesaria para sus sueños. Pasítea representa el concepto que todas las civilizaciones antiguas entendían pero que la moderna ha olvidado en gran medida: que el descanso es divino, que la relajación es una bendición, que la paz mental es más valiosa que casi cualquier otra cosa que los dioses pueden otorgarnos.