Conocido como
Kumbhakarna es un demonio de la mitología hindú, hermano del villano Ravana, famoso por ser extraordinariamente grande, increíblemente fuerte, y fundamentalmente dormilón. Su nombre literalmente se refiere a su oreja en forma de cáliz o vaso « kumbha ». Aunque es un demonio y por lo tanto está tecnicamente en oposición a las fuerzas del bien, es retratado en la épica con cierta humanidad y compasión, particularmente comparado con su hermano Ravana, quien es completamente maligno.
El aspecto más interesante de Kumbhakarna es cómo obtuvo sus poderes. Realizó austeridades extraordinarias buscando una bendición de Brahma que lo hiciera invulnerable. Sin embargo, cuando fue el momento de pedir, su boca se trabó (con un poco de ayuda de Brahma), y en lugar de pedir inmortalidad, pidió lo opuesto: pidió dormir eternamente. Brahma, interpretando literalmente la solicitud aunque había cierta tergiversación en el acto, le otorgó la bendición de un sueño perpétuo, interrumpido solamente por hambre.
Las consecuencias de esta bendición mal interpretada fueron extraordinarias: Kumbhakarna duerme la mayor parte del tiempo, despertando solo cuando el hambre lo impulsa a buscar comida. Cuando despierta, su apetito es insaciable: se necesitarían cinco mil mujeres, seis mil vacas y dos mil jarras de vino para satisfacer su hambre en una sola comida. Después de comer, vuelve a caer en su sueño profundo, incapaz de mantenerse despierto incluso si lo desea.
El papel de Kumbhakarna en la épica es trágico: fue reclutado por su hermano Ravana para la guerra contra Rama, un conflicto en el cual perdió su vida. Fue derrotado por Sugrîva en batalla y murió en el campo de combate. Aunque es un demonio, se muestra cierta lástima por su destino: es fundamentalmente una criatura desafortunada víctima de su propia torpedad al pronunciar el deseo equivocado. Descansa eternamente en pedazos, víctima de circunstancias más allá de su control.