Deidades hindúes de la serpiente
Los Nagas son seres divinos de forma híbrida en la tradición hindú, combinando aspecto de guerrero humano musculoso en su parte superior con cuello y cuerpo de serpiente en la región inferior. Aunque su fisiología podría parecer monstruosa a ojos modernos, en la mitología hindú son considerados entidades de poder y esplendor considerable, con características que los elevan por encima de simples animales.
El rey de los Nagas es Vasuki, una serpiente cósmica de importancia suprema, cuya figura aparece en numerosos mitos fundamentales hindúes. Entre los Nagas, Shesha ocupa posición de particular importancia como la serpiente universal infinita sobre la cual descansa todo el universo. Estos dos líderes representan la complejidad de la sociedad Naga, donde existe jerarquía y especialización de funciones.
Los Nagas están asociados con el agua, particularmente con ríos sagrados como el Ganges, y se dice que guardan tesoros acuáticos en sus ciudades sumergidas. Su dominio sobre el elemento agua les confiere poder sobre la fertilidad agrícola, haciendo que sean tanto temidos como venerados por las comunidades que dependen de ríos para supervivencia.
En el arte y arquitectura hindú, los Nagas son representados frecuentemente alrededor de templos y estructuras sagradas, actuando como guardianes simbólicos. Su inclusión en espacios dedicados a lo divino refleja su status como deidades menores pero respetables de la jerarquía cósmica. Los Nagas encarnan la idea de que la serpiente, aunque peligrosa, es aspecto legítimo e integral de la naturaleza sagrada.