Un rey serpiente muy útil para tener cerca en caso de mal tiempo
También conocido como Muchalinda, Muchilinda, Mucilinda.
Mucalinda es el Rey de los Nagas, una criatura del mitología india que en el budismo adquirió especial relevancia por su acto de protección hacia Buda Gautama. Los Nagas son serpientes cósmicas de tamaño colosal, frecuentemente representados como cobras encapuchadas, seres de poder ancestral que habitan entre el mundo material y el espiritual. No son exactamente demonios ni exactamente deidades, sino guardianes de umbrales.
Cuando Buda estaba sentado en meditación bajo el árbol Bodhi —en realidad un higo silvestre que después la tradición sacralizó—, las condiciones climáticas se volvieron terribles. Tormentas cataclísmicas, lluvia incesante, vientos que podían arrancar árboles. Gautama necesitaba permanecer completamente inmóvil en su meditación para alcanzar la iluminación final; cualquier distracción, cualquier incomodidad, podría interrumpir su avance hacia el Nirvana.
Fue entonces cuando Mucalinda apareció. La serpiente colosal se enroscó alrededor de Buda en múltiples vueltas, su cuerpo envuelto como una fortaleza protectora. Lo más ingenioso fue que desenroscó su cabeza y formó un parasol viviente sobre la cabeza del iluminado, la capucha encapuchada de cobra extendiéndose como un techo protector contra la lluvia y el viento.
Cuando finalmente Buda completó su meditación y alcanzó la iluminación, agradeció a Mucalinda profundamente. La serpiente, al haber protegido al Buda en su momento de máxima vulnerabilidad, ganó respetabilidad en la cosmología budista. Su acto no fue motivado por orden alguna sino por lo que podría llamarse compasión instintiva: ver a un ser en peligro y actuar. En ello, Mucalinda enseña a los humanos que la protección mutua es un acto fundamentalmente noble, incluso entre especies.