Hermano inca primigenio y plaga disruptiva
También conocido como Ayar Kachi.
Ayar Cachi fue uno de los cuatro hermanos Ayar, pero su naturaleza lo distinguía radicalmente de los demás. Mientras que sus hermanos aceptaban el plan de Ayar Manco de fundar una civilización ordenada en el Cusco, Ayar Cachi era un dios de energía destructiva y caos. Su nombre significa «Sal», evocando algo cristalino, afilado y árido. Dotado de una fuerza prácticamente ilimitada, lanzaba rocas enormes que excavaban valles, derrumba montañas enteras y sembraba el caos en el paisaje andino con cada uno de sus movimientos.
Los rastros del paso de Ayar Cachi pueden verse aún hoy en la geografía del Perú: los profundos cañones, las formaciones rocosas de aspecto imposible, algunos de los mayores cambios en el relieve del territorio. Pero su destructividad se hizo intolerable incluso para sus hermanos semidivinos. Comprendieron que si dejaban que Ayar Cachi continuara liberando su fuerza, nunca podrían construir imperio alguno: la tierra misma se desmorona bajo sus pies. Por ello, lo engañaron para que regresara a Pacariqtambo, la cueva de origen, y sellaron la entrada tras él con enormes piedras, aprisionando al dios disruptor en su prisión original.
Este encierro no fue un castigo menor: fue la contención de una fuerza cósmica. Según la mitología inca, Ayar Cachi permanece sellado en la montaña sagrada, una potencia contenida cuya presencia seguía siendo recordada como advertencia de lo que ocurriría si el caos primordial volviera a soltarse sobre el mundo ordenado de los incas.