El primer humano en ser asesinado
Guamansuri ocupa un lugar extraño en la mitología inca: fue el padre de los gemelos Apocatequil y Piguerao, dioses del rayo y del trueno, pero él mismo fue mortal. Según los registros, fue el primer hombre en ser asesinado, un destino aciago que lo diferenciaba de otros ancestros legendarios. Guamansuri y su esposa fueron atacados y muertos por los Guachemines, el pueblo que vivía bajo tierra, en un acto de violencia que marcó un punto crucial en la narrativa cosmológica inca.
La muerte de Guamansuri fue devastadora pero no definitiva para su linaje. Sus hijos gemelos, herederos del poder divino de su padre, poseían capacidades sobrehumanas. Demostraron poseer el poder de revivir a los muertos: lograron resucitar a su madre después del asesinato, devolviéndola a la vida mediante actos de magia ritual. Sin embargo, a Guamansuri no le fue concedida la misma gracia. Permanecería muerto, su muerte permanecería definitiva, un destino que contrastaba dramáticamente con la resurrección de su esposa.
Este mito revela una verdad incómoda de la religión inca: que incluso los padres de dioses podían morir de forma permanente, y que la muerte era selectiva en su aplicación. Guamansuri representa la vulnerabilidad humana frente a fuerzas subterráneas oscuras, y su fracaso en la resurrección subraya que no todos los seres, sin importar su linaje, reciben el don de regresar del más allá.