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Dioses y Diosas

Tiwanaku

Lugar legendario de los incas

El Centro de la Creación, ahora algo arruinado

También conocido como Tiahuanaco, Tiahuanacu.

Tiwanaku fue el centro del mundo en la cosmología inca, el ombligo sagrado donde Viracocha había realizado su acto creador fundamental. Ubicado en el altiplano andino, este lugar fue donde Viracocha escribió en piedra sagrada los nombres y destinos de todas las naciones y pueblos que habitarían la tierra. No se trataba de una escritura convencional sino de un grabado ritual: cada línea inscrita era acto de creación, cada nombre pronunciado era invocación de un pueblo nuevo a la existencia.

Según la mitología, Viracocha había convocado a sus sirvientes celestiales y ordenado que ejecutaran sus instrucciones inscritas en piedra. Estos sirvientes llevaron a cabo la tarea de organizar a la humanidad en familias, tribus y lugares geográficos específicos, distribuyendo pueblos por el territorio según el plan divino grabado en Tiwanaku. Este acto de distribución fue acto de civilización: del caos primordial, surgió orden social, estructura política, identidades étnicas diferenciadas. La humanidad versión 2.0 de Viracocha—creada después de que sus primeros gigantes fallaran—fue multiplicándose desde Tiwanaku en todas las direcciones.

Tiwanaku fue así santuario supremo de la religión estatal inca: no era templo construido por humanos sino realidad cósmica, lugar donde la voluntad divina había sido literalmente esculpida en piedra. Los rusos incas consideraban a Tiwanaku como punto de referencia sagrado obligatorio, centro místico del Tawantinsuyu, sitio donde la línea entre lo humano y lo divino era más permeable.

Otra ficha al azar