Los incomprensibles terrestres
También conocido como Kunitsukami.
Kunitsu-Kami literalmente significa « dioses de la tierra», en contraste directo con los Amatsu-Kami (« dioses del cielo»). Mientras que los Amatsu-Kami son deidades primordiales que existieron antes de la creación del mundo físico, los Kunitsu-Kami son kami que fueron generados en la tierra o que de alguna manera quedaron ligados a ella. Algunos fueron creados directamente como parte de la generación de Japón, mientras que otros simplemente emergieron de manera espontánea de la tierra misma.
La mayoría de los Kunitsu-Kami que aparecen en los mitos son figuras menos grandiosas que sus contrapartes celestiales. Mientras que Amaterasu gobierna el cielo y Susano-Wo controla aspectos cósmicos vastos, los Kunitsu-Kami tienden a ser deidades de localidades específicas, de montañas particulares, de ríos concretos, de comunidades locales. Son kami más accesibles, menos remotos, más directamente interconectados con la vida cotidiana de los mortales.
El líder reconocido de los Kunitsu-Kami es Sarutahiko, el dios de la encrucijada, una deidad brillante y notable que encabeza a las fuerzas terrestres. Según la tradición, todos los Kunitsu-Kami lo seguirían literalmente hasta los confines de la tierra. Su liderazgo es incuestionable, y su autoridad sobre los asuntos terrestres es absoluta. Sarutahiko es el intermediario entre los Amatsu-Kami celestiales y los mortales humanos, guiando a ambos en sus interacciones.
La distinción entre Amatsu-Kami y Kunitsu-Kami refleja una comprensión sintoísta de que la divinidad existe en jerarquías, pero que estas jerarquías no son necesariamente de importancia moral. Los Kunitsu-Kami, aunque menos poderosos en sentido cósmico, son frecuentemente más importantes para la vida diaria de los humanos. Son los kami que responden a las oraciones locales, que protegen los cultivos específicos, que habitan los lugares sagrados que visitan los mortales regularmente.