La gran diosa lituana del fuego
También conocida como Gabeta, Gabieta, Gabjieta.
Gabija es la gran diosa lituana del fuego, una deidad fundamental cuyo dominio se extiende particularmente sobre el fuego del hogar doméstico. También conocida como Gabeta, Gabieta o Gabjieta en variantes regionales, Gabija es específicamente una diosa femenina: su culto y su servicio son responsabilidad tradicional de las mujeres lituanas. Cuidar de Gabija era cuidar del corazón espiritual del hogar.
El fuego de la chimenea bajo la protección de Gabija no era simplemente fuego material sino una manifestación de la divinidad misma. Su existencia dentro del hogar proporcionaba calor físico pero también protección espiritual. Gabija cuidaba de todos dentro del hogar que la veneraba apropiadamente, manteniendo alejados los males sobrenaturales y proporcionando bendiciones de bienestar y seguridad.
El cuidado de Gabija requería atención meticulosa. Solo se debía alimentar el fuego con agua pura si era necesario. Por la noche, se esparcía ceniza fina cuidadosamente sobre las brasas durmientes para que la diosa no se levantara de su sueño y saliera a vagar por la casa. Una diosa del fuego errante en la oscuridad podría causar incendios accidentales o traer otros desastres. El control del fuego era así control de la divinidad que lo habitaba.
La llama de Gabija era sagrada y no debía permitírsele que se extinguiera excepto en una ocasión sagrada: el momento de Rasa, una festividad donde el fuego viejo debía ser apagado completamente. Solo entonces se podía obtener nuevo fuego sagrado de una fuente sagrada especial y transportarlo mediante una cadena humana de la comunidad, o en forma de relevo, hasta el hogar donde sería reencendido en ceremonia especial. Este proceso recreaba así el fuego divino de Gabija.
Gabija en ocasiones es identificada con Gabjauja, la diosa del grano, aunque las fuentes no son consistentes en esta asociación. Lo que está claro es que Gabija era una de las deidades más íntimas de la religión lituana, presente en cada hogar, requiriendo atención constante, y proporcionando protección que ninguna otra diosa podía igualar.