Dios del Trueno
También conocido como Ah Pekku.
Ah Peku es el dios lacandón del trueno, una deidad de naturaleza inquieta y energética cuyo humor parece cambiar radicalmente dependiendo de las condiciones meteorológicas. El nombre refleja exactamente esta dualidad: el mismo dios que permanece tranquilo y sosegado en tiempos de buen tiempo se transforma completamente cuando llegan las tormentas.
En los periodos de calma, Ah Peku prefiere residir en las cimas de las colinas y montañas, lugares elevados desde los cuales puede vigilar todo el territorio por debajo. Es como un guardián silencioso de los picos montañosos, contemplativo y quieto. Sin embargo, esta paz es completamente superficial. En el momento exacto en que una nube de tormenta aparece en el horizonte, Ah Peku cambia de tal manera que apenas se le reconocería como el mismo dios. Salta, grita, hace señas a las nubes como si tuviera una comunicación urgente con ellas.
Lo más memorable de Ah Peku en estos momentos frenéticos es el ruido: produce los más terribles estruendos atronadores, sonidos tan aterradores que pueden parecer que la tierra misma se resquebraja. En la mitología maya, estos truenos no eran meros fenómenos naturales sino la voz y la actividad directa del dios, su modo de expresarse cuando la tormenta lo posee. Cada rayo y cada trueno eran manifestaciones tangibles de la energía desbocada de Ah Peku.
Este dios encarna la idea maya de que el mundo natural y el divino no estaban separados sino íntimamente conectados. Las tormentas no ocurrían sin propósito ni sin participación divina; eran eventos en los que un dios específico tomaba una función central, expresando su poder y su naturaleza de manera audible y visible para todos los mortales que presenciaban el espectáculo cósmico.