Dios de los peces y la pesca
También conocido como Chaac Uayab Xoc.
Chac Uayeb Xoc es el dios maya de la pesca y los peces, un ser cuya relación con los humanos oscila entre la benevolencia y el peligro. Su nombre incorpora referencias a Chac, el dios de la lluvia, sugiriendo una conexión entre las aguas celestiales y las aguas acuáticas donde prospera Chac Uayeb Xoc. Este dios preside el mundo húmedo, los ríos, los lagos y los océanos de la Península de Yucatán, territorios donde los mayas dependían en parte de los recursos marítimos y fluviales.
En su forma positiva, Chac Uayeb Xoc es extraordinariamente generoso. Llena las redes de pesca con abundancia, proporcionando pescado suficiente para alimentar a comunidades enteras. Benedice los esfuerzos de los pescadores, multiplicando sus capturas y asegurando que el trabajo no sea en vano. Parece ser un dios que comprende las necesidades de los mortales y se complace en proporcionar generosamente. Los pescadores mayas lo veneraban y le hacían ofrendas antes de cada expedición de pesca, dando gracias por sus dones cuando retornaban con buen resultado.
Sin embargo, existe un lado oscuro, amenazador, de Chac Uayeb Xoc que no debe ser olvidado. Si un pescador es desafortunado o imprudente y cae al agua durante su labor, el mismo dios que momentos antes estaba llenando sus redes se convierte en un predador implacable. Chac Uayeb Xoc devorará sin clemencia a quien caiga a su dominio, convirtiéndose de generoso proveedor en peligro mortal. Esta dualidad refleja la naturaleza misma del agua: puede sustentar la vida o quitarla con igual facilidad.
El carácter de este dios revela una verdad fundamental en la cosmovisión maya: los dioses no eran seres completamente benevolentes ni malvolentes. Eran fuerzas naturales complejas que podían ser favorable o terrible dependiendo de las circunstancias y del comportamiento de los mortales. Chac Uayeb Xoc ejemplifica esta complejidad divina de manera perfecta.