Dios pilar del cielo oriental
También conocido como Kan.
Hobnil es uno de los cuatro Bacabs, los dioses que sostienen los pilares del cielo maya. Su posición específica es el este, la dirección donde nace el sol cada mañana, una ubicación de importancia cosmológica fundamental. Hobnil representa la renovación diaria, el retorno de la luz, la esperanza del nuevo día que sigue a la oscuridad de la noche. Su color asociado es el rojo, el tono del cielo oriental en el amanecer cuando el sol comienza su ascenso diario hacia el cenit.
Como Bacab, Hobnil no es meramente un dios pasivo que sostiene una esquina del cielo. Su función es activa y vital: mantiene el orden cósmico en su región, asegurando que las direcciones siempre apunten correctamente, coordinando los fenómenos naturales que ocurren en y cerca del este. El amanecer que ves cada mañana no es simplemente un evento astronómico sino una expresión directa del trabajo de Hobnil, quien facilita que el sol viaje desde su reposo nocturno hasta su posición matinal.
Lo que distingue interesantemente a Hobnil de sus hermanos Bacabs es su afinidad particular por las abejas. Esta asociación poco común sugiere que el este tenía una conexión especial con estos insectos en la cosmovisión maya. Puede haber una conexión entre el amanecer —cuando las abejas comienzan su labores diarias— y el dominio de Hobnil. O posiblemente las abejas, como seres que trabajan constantemente para producir algo de valor (miel), eran consideradas paralelos divinos a Hobnil, quien constantemente trabaja manteniendo el universo en orden.
La veneración de Hobnil era especialmente importante para rituales que invocaban bendiciones del oriente, viajes hacia esa dirección, o buen tiempo en contextos relacionados con el amanecer o el trabajo matutino. Como uno de los cuatro pilares cósmicos, Hobnil era considerado absolutamente fundamental para la continuidad del universo mismo.