El increíble Dios creador del maíz
También conocido como Hun-Nal, Hun-Nal-Ye, Juun Ixiim, Tonsured Maize God.
Hun-Ixim es un dios creador maya particularmente importante porque encarna la idea de que los humanos fueron creados a partir de la misma sustancia que los nutre: el maíz. El nombre Hun-Ixim se traduce aproximadamente como « Uno Maíz » o « Primer Maíz », sugiriendo que este dios fue el primer maíz o el maíz primordial del que todas las otras formas derivaban. Como dios creador de la Fruición y la Nutrición, Hun-Ixim representa el círculo completo de la existencia humana: su creación a partir de maíz y su continua sustentación mediante maíz.
Lo que es particularmente significativo es que el proverbio « somos lo que comemos » encuentra una expresión perfecta en Hun-Ixim. Los mayas literalmente creían que los humanos estaban hechos de maíz, no simplemente que el maíz era importante para su dieta sino que su carne misma, su cuerpo literal, estaba compuesto de la sustancia del maíz. Hun-Ixim era la manifestación divina de esta verdad fundamental: el dios cuya sustancia había sido utilizada para crear la humanidad.
La iconografía de Hun-Ixim es distintiva: es representado con una cabeza que literalmente parece una mazorca de maíz. Este es uno de dos dioses mayas principales del maíz, cada uno con su propia representación visual característica. Hun-Ixim es distinguido particularmente por llevar una cabeza tipo « punk » — un corte que sugiere cresta o prominencias agudas muy diferentes del cabello frondoso y florido que caracteriza al otro dios del maíz. Esta diferencia visual enfatiza que aunque ambos son dioses del maíz, representan aspectos diferentes de esta planta sagrada.
La veneración de Hun-Ixim era fundamental en la religión agrícola maya. Era invocado durante los ciclos de plantación y cosecha, se le hacían ofrendas para asegurar que las cosechas fueran abundantes. Como dios que había hecho posible la existencia humana mediante el regalo del maíz, Hun-Ixim merecía gratitud y veneración continuas de todos los pueblos mayas que dependían de esta planta para su supervivencia.