Diosa del jade y del escupitajo
Ix Tub Tun es una diosa maya que preside sobre el arte del trabajo del jade y de otras piedras preciosas. Su nombre, que incorpora « Ix » (mujer) y « Tun » (piedra), la identifica literalmente como la Mujer Piedra o la Diosa Piedra. Es la deidad patrona de todos los artesanos que trabajan transformando materiales pétreos en obras de belleza y significado religioso. Los lapidarios, escultores en piedra, y artesanos del jade invocaban a Ix Tub Tun buscando habilidad, inspiración y protección divina mientras trabajaban con sus materiales peligrosos y frágiles.
Lo que distingue particularmente a Ix Tub Tun entre otros dioses es su habilidad característica: se dice que es la diosa que escupe piedras preciosas. Esta es una metáfora poética que encapsula su función como fuente de gemas y piedras hermosas. En lugar de crear mediante métodos ordinarios, Ix Tub Tun simplemente emite o expulsa piedras preciosas de su boca, un acto que visualiza su rol como facilitadora de la existencia de estos materiales valiosos en el mundo físico. Es como si ella fuera la fuente original de donde todas las piedras preciosas del mundo derivan.
La imagen de Ix Tub Tun escupiendo piedras preciosas juega con la palabra « gobsmacked » en inglés (« struck by a gobbet » o « golpeado por un escupitajo »), una conexión lúdica pero también reveladora de la asociación entre su boca y la producción de piedras. Aunque la conexión es humorística, refleja la realidad de que los antiguos mayas consideraban que ciertas acciones divinas podían resultar en la creación de materiales preciosos. Ix Tub Tun es literalmente la fuente de donde las gemas preciosas que valoran los mayas llegan a la existencia.
La veneración de Ix Tub Tun era especialmente importante para aquellos cuyo sustento dependía del trabajo con piedra. El jade, en particular, era una piedra sumamente valorada en la sociedad maya, asociada con poder, riqueza y autoridad. Los escultores que creaban objetos de jade—desde ornamentos hasta construcciones arquitectónicas—hacían ofrendas a Ix Tub Tun, pidiendo que sus manos fueran guiadas y que las piedras que trabajaban permanecieran intactas durante el proceso de transformación.