Dios de la tierra peluda
También conocido como Marvonu, Morofonu, Morofunu.
Morufonu es el Dios de la Tierra melanesio, marido de la diosa creadora Jugumishanta. Su historia comienza con una peculiaridad: Jugumishanta lo creó calvo, completamente sin vello corporal, lo que resultaría ser una deficiencia que la mitología se encargaría de explicar. Según la tradición, Morufonu encontró una flauta mágica escondida en un lugar especial—entre el vello abundante de su esposa—y al recuperarla, la magia de aquel contacto lo transformó: pasó de ser calvo a profundamente peludo. Así explica la mitología por qué los hombres llevan vello en sus cuerpos.
La pareja divina fue extraordinariamente productiva, no sólo en asuntos conyugales sino en cosmogónicos. Jugumishanta y Morufonu se unieron para crear nada menos que las islas del Pacífico. El método fue directo e irreverente: ambos utilizaron sus propias funciones corporales para generar la materia de los continentes. En otras palabras, las islas del Pacífico surgieron de sus excrementos divinos, un origen que revela cómo el mito melanesio no se avergüenza de mezclar lo sagrado con lo escatológico.
Morufonu encarna el principio masculino complementario en la cosmología melanesia. No es un simple consorte pasivo de Jugumishanta, sino un colaborador activo en la obra creadora. Su transformación de dios calvo a dios peludo marca un cambio fundamental en su naturaleza, elevándolo de forma incompleta a figura funcional capaz de gobernar y crear junto a la tierra misma.