El perfecto gemelo mimado
To-Kabinana es el dios héroe melanesio, gemelo de To-Karvuvu. Ambos nacieron cuando una deidad anónima los esculpió del barro y les insufló vida. Fueron los primeros de su especie, hermanos animados por poder divino. Pero desde el inicio fue claro que podrían ser más distintos: uno era talentoso y capaz, el otro era un fracaso en toda regla.
Las diferencias entre los hermanos se hicieron evidentes en pruebas sucesivas de capacidad. To-Kabinana talló una hermosa mujer de un coco, una creación perfecta de gracia y elegancia. To-Karvuvu intentó imitarlo y fracasó, produciendo algo escueto y deforme. Luego To-Kabinana creó un señuelo de pez finamente detallado, un instrumento útil y hermoso. To-Karvuvu volvió a intentar copiar y de nuevo fracasó: su intento resultó en un verdadero tiburón vivo, una bestia peligrosa totalmente incontrolable. La incapacidad de To-Karvuvu para crear algo funcional contrastaba severamente con el dominio completo de su hermano.
Cuando ambos fueron encargados de cuidar a La Vieja—una entidad divina que podría ser su madre—sus naturalezas morales se revelaron completamente. To-Kabinana le proporcionó cuidado amoroso y alimento generoso. To-Karvuvu, en cambio, la asó y se la comió. El canibalismo de To-Karvuvu marcó la divergencia final entre los hermanos.
To-Kabinana emerge de estos relatos como el elegido, el héroe legítimo, el hermano capaz y moral. To-Karvuvu es el fracaso, el incompetente, el caníbal. En la mitología melanesia, los gemelos que comienzan iguales divergen radicalmente: uno se convierte en ejemplo, el otro en advertencia.