Dios del agua
Mdi es una deidad zapoteca del agua en sus formas más poderosas y potencialmente destructivas: la lluvia violenta y el rayo. Aunque su nombre podría evocar asociaciones modernas con cadenas comerciales, representa en realidad un poder cósmico antiguo y significativo dentro de la cosmología zapoteca. Mdi no es dios de la lluvia ordinaria y dócil que nutre suavemente los campos, sino de la lluvia en sus manifestaciones más virulentas, de tormentas que pueden ser simultáneamente benéficas y catastróficas, del rayo que porta tanto fertilidad como destrucción.
La asociación de precipitación y fenómenos eléctricos bajo una sola divinidad refleja la comprensión mesoamericana de que estas fuerzas están intrínsecamente conectadas en la naturaleza. El rayo acompaña frecuentemente a la lluvia, las tormentas traen ambos fenómenos simultáneamente. Mdi gobernaba los dos aspectos de la tormenta: la precipitación vivificante que permitía el cultivo de cosechas y el rayo que podía causar incendios devastadores. Esta unidad reflejaba cómo los zapotecas no separaban artificialmente aspectos de la naturaleza sino reconocían su interconexión fundamental.
Mdi ocupaba una posición de particular importancia en el calendario ritual zapoteca, siendo asignada como patrón del primer día de la semana ceremonial de nueve días. Esta posición inicial resultaba significativa, reconociendo que el agua y sus manifestaciones constituían el fundamento de toda vida agraria. Para civilizaciones dependientes de la lluvia para su supervivencia, la inclusión de una deidad de lluvia y rayo al inicio del ciclo temporal reflejaba la prioridad absoluta otorgada a estos fenómenos naturales.