Diosa del espíritu maligno zapoteca
Mse es una diosa zapoteca del espíritu maligno, una potencia que personifica el mal en su forma más pura y desinteresada. A diferencia de algunos dioses de la oscuridad que actúan con propósito específico—castigando transgresiones, ejecutando justicia cósmica—Mse no ofrece más que mal karma, influencia destructiva pura, energía negativa sin redención. Invocar a Mse es invitar sufrimiento, atrae calamidad, provoca desastre. No hay negociación posible con esta divinidad, no hay ofrendas que la apacigüen, no hay acuerdos que se pueden hacer.
La naturaleza de Mse es fundamentalmente hostil a la vida humana y el bienestar. Es una fuerza que existe para causar daño, que se deleita en la negación, la destrucción, el dolor. En el panteón zapoteco, así como en la mayoría de sistemas religiosos, la existencia de tal deidad del mal puro es necesaria: reconoce que no todo en el universo es benévolo, que hay fuerzas que simplemente son destructivas sin propósito cósmico más amplio
Mse da nombre al octavo día de la semana maya de nueve días. Que una deidad del mal puro sea asignada un día específico en el calendario ritual sugiere que incluso el mal es reconocido como parte del orden cosmológico, que la presencia de Mse es esperada, inevitable. El octavo día es probablemente un día de precaución especial, cuando se toman medidas para protegerse de su influencia, cuando los rituales defensivos son particularmente importantes. La recomendación tácita de pasar tal día en cama es forma más contemporánea de expresar la necesidad de evitar participación en actividades que podrían atraer la atención de Mse.
Mse representa la verdad de que incluso panteones religiosos necesitan lugar para lo puramente destructivo, para lo que no sirve propósito excepto el de causar daño.