El primer humano y también el Dios de los plátanos
También conocido como Adriambahomanana, Andriambahomanani.
Andriambahomanana es el primer hombre en la cosmología malgache de Madagascar, una criatura singular que fue traído a la existencia junto a su futura esposa Andriamahilala por una voluntad cósmica que les asignó una misión muy específica: convertirse en la semilla humana del mundo entero. Este dios-hombre, aunque no fue siempre una deidad, fue consagrado por su rol fundamental en la expansión de la humanidad.
Durante siglos, Andriambahomanana trabajó incansablemente con su esposa en la procreación de descendientes que poblaron progresivamente todos los rincones del planeta. Fueron extraordinariamente fecundos, dejando en su legado una humanidad nueva que procedía de su semilla. Su contribución a la existencia humana fue tan monumental que su nombre quedó grabado no como un hombre corriente sino como un ancestro divino, un primer padre cuya sangre corría en las venas de todo malgache.
Tras siglos de labor reproductiva, el Cielo consideró que la tarea había sido cumplida satisfactoriamente y ofreció a la pareja elegir sus planes de jubilación divina. Mientras que Andriamahilala optó por ascender a los cielos para convertirse en la Luna, un destino luminoso y prominente, Andriambahomanana eligió un camino más terrenal e inesperado. Decidió transformarse en una planta de plátano, anclándose así en la tierra que había poblado, convirtiéndose en un sustento para sus descendientes. Esta transformación refleja una filosofía profunda: que la verdadera divinidad no siempre reside en la altura sino en la capacidad de alimentar y sustentar a otros.