Dios de la caza y la guerra
Mixcoatl era el dios cazador de los aztecas, también conocido como la Serpiente de Nube, y poseía un dominio que se extendía más allá de la simple caza. Era dios de la guerra, del fuego, de la transformación cósmica. Pero lo más notable es que fue el creador del fuego primigenio mediante un acto de ingeniería cósmica que nadie ha podido duplicar.
La creación del fuego por Mixcoatl fue un acto de suprema magia. Utilizó conocimiento que había obtenido de algún lugar más allá del universo conocido, técnicas de manipulación cósmica tan sofisticadas que ningún otro dios o mortal las ha replicado. Este acto fundacional lo distinguía de otros dioses cazadores: era no solo cazador sino creador, no solo guerrero sino artífice de lo esencial.
Mixcoatl tenía identidades múltiples y transformaciones. Cuando le apetecía, se convertía en Tezcatlipoca, lo que sugiere una relación profunda entre cazador y noche, entre persecución y espejo obsidiano. Estas identidades duales o múltiples son características del panteón azteca, donde los dioses podían ser simultáneamente múltiples seres.
Como estrella polar, Mixcoatl ocupaba una posición de estabilidad cósmica. Mientras que otros dioses cambiaban y se transformaban, Mixcoatl permanecía fijo, el punto central alrededor del cual giraba el universo. Sus hijos incluían a Quetzalcoatl y Huitzilopochtli, dioses supremos cuyos legados fueron monumentales. Mixcoatl era el patriarca, el dios cazador original cuya sangre divina se transmitía a través de generaciones de dioses más destacados.