Dios de la Luna y padre de los humanos
Pah es el dios de la luna en la mitología pawnee, un pueblo de las Grandes Llanuras que desarrolló una cosmología sofisticada donde los cuerpos celestes juegan papeles definidos. Pah representa una inversión notable de los roles estelares: mientras que en muchas culturas occidentales el sol es masculino y la luna femenina, en la tradición pawnee Pah es una deidad lunar masculina.
Su consorte es Shakuru, la encantadora Diosa del Sol, una inversión de géneros que refleja una flexibilidad en la concepción pawnee de lo divino. No hay rigidez en los papeles de género cósmicos. La complementariedad del sol y la luna trasciende categorías binarias simples.
Pah y Shakuru fueron presentados el uno al otro por Tirawa, el dios supremo pawnee, quien comprendía que su unión cósmica sería fructífera. De hecho, lo fue: de su conexión surgió un hijo cuya espalda estaba repleta de gente potencial, ancestros de la humanidad pawnee. Este hijo contenía literalmente el futuro de un pueblo entero en su forma divina.
Como padre de la humanidad a través de su relación con Shakuru, Pah no es simplemente una deidad lunar pasiva sino un factor activo en la cosmogonía pawnee. Su luz nocturna ilumina el mundo, pero su verdadero poder reside en su capacidad generativa como compañero del sol.