Dios del calor del verano
También conocido como Maahes, Mihos.
Mahes era una deidad solar cuyo nombre y naturaleza lo asociaban directamente con el calor abrasador del verano. Se lo conocía como « El Señor de la Masacre », una denominación que reflejaba tanto su poder destructivo como la razón de ese poder: el calor solar excesivo causaba muerte, sequía, desolación. Mahes era el sol cuando se volvía hostil, cuando sus rayos quemaban en lugar de alimentar.
Su forma era la de un león, animal majestuoso pero peligroso, símbolo de la ferocidad solar desencadenada. El león encarnaba la potencia bruta, la capacidad de matar sin esfuerzo aparente. Mahes combinaba la majestuosidad de un dios solar con la peligrosidad de una bestia de presa, creando una imagen de poder que era simultáneamente atrayente e aterrador. En los meses de insolación más extrema, cuando la tierra se resquebrajaba por falta de agua y el Nilo no había llegado aún a sus inundaciones salvadoras, Mahes era tanto el responsable del sufrimiento como una fuerza inevitable de la naturaleza.
Hijo de Ptah y Sekhmet según algunas tradiciones, Mahes heredaba de su madre la violencia destructora y de su padre la sabiduría creadora. Era la generación más joven de los dioses solares violentos, emergiendo cuando la necesidad de una deidad que explicara el calor destructivo se hizo evidente. Con el cambio climático actual, Mahes permanece perturbadoramente relevante: un recordatorio de que el calor que alimenta la vida también puede erradicarla si alcanza extremos insostenibles, una lección que el antiguo Egipto comprendía profundamente, viviendo siempre a la orilla del desastre climático.