Dios creador de las aguas primordiales
También conocido como Nu.
Nun es el dios primordial del agua, una deidad del Ogdoad cuya existencia precede a toda creación ordenada. Personifica las aguas caóticas y sin forma de las que surgieron todos los seres, ese océano indiferenciado anterior al tiempo, anterior incluso a los nombres. Representa el potencial infinito antes de que el universo adquiriese estructura, la materia prima de la que Atum extraería su propia esencia para crear el cosmos. Es, en cierto sentido, el padre de todos los padres, aunque prefiera permanecer en la penumbra de los tiempos primigenios.
Como miembro principal del Ogdoad, posee cabeza de rana, un detalle que los antiguos consideraban profundamente apropiado para una deidad de las aguas. A diferencia de sus compañeros del Ogdoad, cuya cabeza de rana parece casi arbitraria, la de Nun tiene sentido evidente: las ranas son criaturas anfibias, seres limítrofes entre dos mundos, entre lo húmedo y lo seco, la tierra y el agua. Su consorte es Naunet, cuya cabeza de serpiente evoca las criaturas que surgen de las profundidades acuáticas.
Se cree que Nun continúa circunnavegando el mundo en su barco solar cada día, vigilando la creación. Su hijo es Ptah, el dios creador que aleja el caos mediante la palabra y el intelecto. De este modo, Nun es abuelo de toda la creación posterior: su agua engendró a Atum, quien engendró a Ptah, estableciendo una cadena de generaciones divinas que fundamenta toda la mitología egipcia.
En ciertos textos posteriores, Nun representa también el abismo de la muerte, esa región acuosa donde caen los condenados. Es simultáneamente fuente de vida y amenaza de disolución, el olvido que aguarda a quien es olvidado. Por eso los muertos necesitaban protección contra sus aguas: Nun no perdona, simplemente absorbe todo lo que a él regresa.