Dios galo
Arduinna es una deidad gala cuya identidad se nos escapa entre los resquicios de la historia. De ella apenas nos han llegado referencias directas, aunque su nombre se encuentra grabado en antiguas inscripciones del territorio galo. Como tantas otras divinidades menores, forma parte de ese vasto panteón que los galos veneraban pero del cual los romanos decidieron no dejar constancia exhaustiva en sus textos.
Lo poco que podemos especular proviene del análisis lingüístico de su nombre, que podría estar relacionado con la ardilla, un animal típicamente forestal, o quizás con los lugares salvajes y montañosos. Esto sugiere que Arduinna pudo haber sido una diosa protectora de los bosques, de la caza, o de los espacios bravíos que tanto caracterizaban el territorio galo. Muchas de estas deidades locales guardaban los montes, los ríos y los bosques con los que las comunidades se relacionaban a diario.
El silencio de las fuentes antiguas nos impide saber cómo fue adorada, qué festivales le dedicaban sus devotos, o qué papel jugaba en las creencias cotidianas de los pueblos galos. Su supervivencia en la memoria histórica se debe únicamente a esas inscripciones de piedra que alguien, en algún momento olvidado, decidió dejar grabadas. Así, Arduinna permanece como un espectro en nuestro conocimiento del mundo galo: presente pero esquivo, real pero casi intangible.