Dios del amor mutuo y desinteresado
Anteros es el dios del amor mutuo y desinteresado, el hermano gemelo de Eros, el dios más célebre del deseo y la pasión juvenil. Cuando los Titanes crearon a Eros, notaron que aquel pequeño dios alado se sentía profundamente solo en sus aventuras amorosas, sin tener a nadie como igual que comprendiera su naturaleza. Para remediarlo, crearon a Anteros como su compañero, su espejo, su opuesto complementario. El nombre Anteros significa literalmente « el amor que retorna» o « el amor que se opone».
Mientras que Eros causa un amor apasionado, caótico y frecuentemente unilateral —una criatura que lanza sus flechas sin considerar consecuencias—, Anteros representa algo más profundo y más duradero. Su dominio es el del amor mutuo, el del cariño que fluye en ambas direcciones, el afecto basado en el respeto y el conocimiento profundo del otro. Lanza sus flechas igual que su hermano, pero sus dardos causan amor genuino y desinteresado, no la locura hormonal del eros salvaje.
Anteros es también un dios de la justicia en materia amorosa. Detesta profundamente a quienes rechaza o menosprecian los avances genuinos de otros, a los que juegan con los sentimientos ajenos sin consideración. Se dice que castiga a estos ofensores, enviándoles plagas de indiferencia o condenándolos a experimentar rechazos continuos. Anteros no perdona la burla de los sentimientos verdaderos, ni tampoco la vanidad de quien se cree demasiado bueno para el amor que otros ofrecen.
La diferencia fundamental entre los dos hermanos es que Eros es el dios de las primeras miradas, del impulso, del arrebato. Anteros es el dios de lo que viene después, del amor que crece, que se fortalece, que persevera. Los griegos honraban a Anteros en los templos, reconociendo que el amor que dura es tanto o más importante que el que quema y consume. En la mitología posterior, fue representado como una estatua alada que se alza sobre lugares donde el amor verdadero puede florecer, vigilante, benévolo pero también implacable con los que ofrecen falsedad a cambio de ternura.