Gruñón barquero de los muertos a través del río Estigia
También conocido como Kharon.
Caronte es el barquero del Inframundo, un viejo gruñón de apariencia espantosa que transporta las almas de los difuntos a través del río Estigia, la frontera acuosa que separa el mundo de los vivos del reino de Hades. Sin su servicio, ningún espíritu podría alcanzar el reposo, quedando condenado a vagar eternamente en la orilla.
Pero Caronte no es un servidor dispuesto. Es transaccional, corrupto y fácilmente ofendido. Exige un óbolo, una moneda de plata, como pago por el pasaje. Los griegos tomaban esta deuda tan en serio que colocaban monedas bajo la lengua de los muertos antes de enterrarlos. Aquellos que no podían pagar, los pordioseros, los condenados y los no enterrados, son rechazados y condenados a vagar durante cien años en la orilla antes de finalmente lograr su paso.
Caronte era hijo de Érebo, dios de la oscuridad, y Nix, diosa de la noche. Esta genealogía lo explica todo: nacido en las profundidades de la sombra, sin luz ni color, solo un existir monótono y sin fin. Siglos de transportar almas quejumbrosas, de soportar los lamentos de los recientemente difuntos, de vigilar eternamente el río, lo habían transformado en una máquina de amargura.
Incluso en la muerte, la injusticia persiste: el pobre no paga y permanece en el olvido, mientras que el rico, aunque haya sido un villano, cruza hacia el reposo. Caronte personifica esta verdad sombría, cobrando peaje a todos los que osan morir.